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SOUTH PARK: 20 AÑOS DE HACER LO INCORRECTO

SOUTH PARK: 20 AÑOS DE HACER LO INCORRECTO

 

Aunque para el debut de Los Simpsons en 1989 ya existía el concepto de animación para adultos, la serie creada por Matt Groening redefinió lo que debía entenderse por tal, al menos en lo que a humor se refiere. Pocos años después, series como Ren & Stimpy o Beavis & Butthead contribuyeron a engrosar la lista de producciones de este tipo, que demostraban que los dibujos animados no sólo funcionaban en torno a historias de persecuciones con resultados que escapan a las leyes físicas, aunque quedaron en el camino. Sólo en 1997, vería la luz una serie que calaría en el género tanto o más que la familia de Springfield. Y esta serie esta temporada cumple sus veinte años.

Por supuesto, estoy hablando de South Park, la hasta ahora insuperable serie animada creada por Trey Parker y Matt Stone, dos guionistas y caricaturistas, amigos de la infancia, que desde muy temprana edad hicieron gala de un humor irreverente, incorrecto y disparatado.

Basándose en su propia infancia, la serie transcurre en South Park, una pequeña ciudad de Colorado, donde gran parte del año permanece nevado, y tiene como protagonistas a cuatro niños de diez años de edad, aproximadamente: Stan Marsh, Kyle Broflowski, Eric Cartman y Kenny McCormick, y es a través de los cuales que conocemos este pueblucho donde sus habitantes encarnan todos esos defectos que la costumbre ha achacado al ciudadano estadounidense.

 

 

Los habitantes de South Park son, en su mayoría, unos completos ignorantes. Racistas, xenófobos, llenos de complejos e inseguridades, temerosos de todo lo que les rodea y convencidos de que el que ha progresado en la vida ha sido ejerciendo malas artes o perjudicando a otros. Conservadores hasta la demencia, nacionalistas hasta lo absurdo. Sus policías son unos completos incompetentes, sus políticos corruptos, sus ídolos populares hipócritas y sus educadores unos completos frustrados.

Es cierto que este retrato de la sociedad estadounidense a partir de sus peores defectos ya existía, de hecho era el leit-motiv de Los Simpsons en sus primeros años, pero al mismo tiempo que la familia amarilla tuvo que adaptarse a su nueva situación dentro del mainstream, South Park se aprovechó de su calidad prácticamente marginal (desde siempre ha estado al aire a través de Comedy Central, una cadena ciertamente menor dentro del espectro televisivo del país del norte) para mantenerse dentro de sus líneas principales: el humor negro, los excesos visuales (principalmente violencia y erotismo), el vocabulario procaz..pero ojo, South Park no recurre a estos elementos gratuitamente, sino en función del mensaje que desea transmitir: la sátira, la ironía, hacer reír a partir de la contingencia.

Tomemos por ejemplo a algunos de sus personajes principales: Cartman, hijo único de madre soltera, mimado y malcriado, vive en función de hacer realidad sus disparatados planes que persiguen al menos uno de estos dos objetivos: ser mejor/tener más y mejores cosas que el resto, o simplemente pasar a llevar a los demás. Racista –especialmente antisemita-, insolente y desleal, normalmente entra en conflicto con Kyle, judío y de buena posición económica, con quien parece mantener una guerra de egos, mientras que Kenny, normalmente desnutrido y proveniente de una familia de pocos recursos económicos y culturales (lo que se conoce como White-trash) que, inevitablemente, muere en cada capítulo. Así, es Stan, un chico de inteligencia por sobre el promedio, de clase media e idealista, termine siendo el líder y solucionador de problemas que les toca vivir.

Desde su inicio ha estado en el centro de la polémica. Primero, por el lenguaje vulgar de sus protagonistas (pues parece que los estadounidenses no sabían que en su círculo de amigos y compañeros, los niños dicen garabatos tanto o más que los adultos). Segundo, porque si alguna virtud tiene esta serie es la contingencia. Prácticamente ninguno de los grandes hitos por los que ha pasado la humanidad los últimos veinte años ha quedado fuera de la pauta de la serie, que ha sabido dar cuenta de los grandes fenómenos mundiales. Tercero, porque prácticamente nadie se ha salvado de ser caricaturizado por esta serie. Desde Jesucristo hasta Donald Trump, pasando por Mickey Mouse, los Jonas Brothers, Michael Jackson, Britney Spears, la inmigración, la cientología, Saddam Hussein, Bin Laden, Obama el boom de las redes sociales e incluso los ya citados Simpsons, han sido víctimas del troleo de esta serie.

 

 

Por mucha polémica que South Park arrastre consigo, lo cierto es que también le ha valido no sólo la popularidad a nivel mundial (que incluso les permitió tener su propia película en 1999, que hasta se dio el lujo de nominar a una de sus canciones a un Oscar) le ha valido importantes premios como el Emmy, el Peabody y reconocimientos por publicaciones como Time, Rolling Stone o TV Guide. Esto ha permitido que Comedy Central les de la manga ancha a Parker y Stone para que sigan haciendo y diciendo lo que quieran, aunque eso signifique quedar mal con la mitad de la población mundial.

South Park llega a sus dos décadas en momentos que las locuras de Donald Trump han convertido a su país en una caricatura en vivo y en directo. Y su chispa está muy lejos de agotarse. Ha sabido reinventarse desde una época en que un presidente se queda congelado cuando le informan del 11/9, un afroamericano llegó a la Casa Blanca por dos períodos y un tipejo que ha prometido hacer a America grande otra vez, pero que antes de un año en el cargo ya huele a cadáver (y que le ha dado material para más de una temporada). Ha pasado de lo análogo, cuando muchos partimos grabando la serie en vhs, a lo digital donde las cosas constan en respaldos intangibles y se guardan en nubes. Ha sobrevivido desde los tiempos en que los niños se divertían jugando en la calle a una época donde no se despegan de una pantalla ni para dormir.

Ha inspirado además videojuegos, fan art, fan fiction, mucho merchandising y toneladas de memes.

Esa es la mayor virtud de South Park y que la ha mantenido en la cresta de la ola dos décadas, y su capacidad de hacer reír se mantendrá mientras haya algún personaje en el mundo mostrando la hilacha. Se la recomendamos total y absolutamente.

 

 

Lobo Cinepata

Crítico de cine y blogger por ya más de 10 años, nuestro querido Lobo Cinépata se ha destacado por mantener una aguda pero justa mirada al mundo del cine y la televisión.

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