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OKJA LA PELÍCULA

OKJA LA PELÍCULA

 

En las lejanas montañas de Gangwon, Corea del Sur, la joven granjera Mija (Seo-Hyun Han) lleva una apacible vida junto a su abuelo, y junto a Okja, una gigantesca cerda, a la que el anciano ha criado la ultima década, por encargo de Mirando Corporation, una poderosa multinacional de la industria alimentaria.
Okja es un ejemplar mas de un puñado de cerdos de gran tamaño que Mirando ha repartido por todo el mundo como parte de una competencia entre granjas, concurso que sirve de tapadera para los experimentos genéticos que desarrolla en sus productos.

 


Cuando Mirando acude a la granja para llevarse a Okja a su casa matriz en Nueva York, Mija emplea sus escasos recursos para ir en su rescate, coincidiendo con un grupo de ecoterroristas que intentan sabotear las operaciones de la multinacional.
¿Quién iba a pensar que un negocio de arriendo de películas via delivery iba a llegar tan lejos?
Después de años dedicados al streaming y a la producción de series, animaciones y eventos propios, Netflix ha entrado de lleno al negocio de producción, patrocinio y distribución de películas, de aquellas que se exhiben en salas.
La primera experiencia en ese sentido es Okja, filme del surcoreano Bong Joon-Ho, filme presentado en el ultimo Festival de Cannes (y haciendo un ruido no menor, al exponer en el clásico festival una cinta no concebida originalmente en cine) sumándola a su parrilla recientemente, tras un breve paso por salas a nivel mundial.

 


La movida dio los resultados calculados: con el auspicio del gigante del entretenimiento, un filme que no hubiera hecho ruido, y se hubiere circunscrito al entorno de las salas de cine arte y tiendas especializadas, provoco el mismo efecto que cualquier blockbuster.
Ahora ¿se justifica tanto bombo? Aclaro: Okja es una buena película, pero no se si lo es para alumbrar todo lo que se ha alumbrado con ella y para tanta exposición.
La idea de esta historia es buena y hasta entrañable, para cualquiera que haya tenido mascotas o se hubiere encariñado con algún animalito. La construcción de Okja es impresionante, realista y convincente, y la relación que surge entre Mija y la cerdita es creible y emotiva.
Pero falla. Falla en cuanto no es capaz de lograr una identidad propia.

 


Para entender esto, hay que dividir Okja en dos partes. En primera, una parte asiática de la historia, que es la que mejor funciona, digamoslo. Viendo el primer tercio de esta historia, uno se da cuenta de la influencia de Hayao Miyazaki en el trabajo de Joon-Ho, ya que esta etapa de la película bien puede parecer una versión live-action de cualquier trabajo de Ghibli. Aquí es donde la película tiene sus momentos mas emocionantes y logrados.
Pero hay una segunda parte, digamos la parte estadounidense de Okja, en la que uno no puede dejar de pensar en el trabajo de Wes Anderson. La historia se empieza a poblar por individuos excéntricos que bien podrían haber aparecido en sus películas. El problema es que no los copia o adapta bien y estos personajes insolitos que podrían haber sido funcionales al relato, aquí me parecieron excesivos, caricaturescos e incluso enfermantes. Y es una lastima ver actores tan buenos y consagrados en roles que no era necesario concebir de esta forma.
Esta manera de armar historia y personajes le dan a Okja una iconografía,l una estética y un desarrollo que no necesitaba. Si Joon-Ho quería hacer una caricatura ¿Por qué no la hizo asi desde un principio? ¿Era necesario convertir un relato fantástico con un motivo que se agradece en un resumidero de personajes recargados? Esto hace de Okja un relato bipolar y sin identidad definida que le hace un flaco favor a su desempeño.
A eso cabe sumar un discurso animalista/ecologista/políticamente correcto que tampoco aporta mucho. La intencionalidad pro-animalista del filme se podía intuir, no era necesario explicitarla, y asi las cosas, funcionaba bien. Pero cuando se vuelve tan expresa, y tan omnipresente, pierde validez y en vez de crear consciencia termina volviéndose cargosa.
¿Qué les puedo decir? Yo parti entusiasmado con Okja, y hasta la mitad sentía que iba como avión. Pero ese entusiasmo se fue diluyendo. Sentí que estaba viendo cosas que no necesitaba ver, que no necesitaba que me contaran, que podía entender por mi mismo y que lo único que lograron fue dejarme con la sensación de que con menos, se podria haber logrado algo mucho mejor.

 

 

 

 

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Lobo Cinepata

Crítico de cine y blogger por ya más de 10 años, nuestro querido Lobo Cinépata se ha destacado por mantener una aguda pero justa mirada al mundo del cine y la televisión.

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